Barcelona, ciudad elegida para
el Mobile World Capital hasta 2023, como la mayoría de ciudades españolas,
presenta unos datos muy positivos en materia de conexión a Internet. A pesar de
este alto desarrollo encontramos presente, dependiendo de diversos factores, ya
sean económicos, sociales o políticos, una “discriminación o exclusión digital”
en algunas zonas de la ciudad. El dinero y los intereses han sido los
desencadenantes de prácticamente todos los desastres de este planeta.
El género, el origen, la edad, etc. todos ellos son motivos de esta exclusión digital. El acceder a Internet es algo “imprescindible” en los tiempos que corren, no porque sea algo vital, sino porque nosotros mismos lo hemos hecho algo de tal importancia en nuestra vida, y que pueda llegar al extremo de contemplarse el término “exclusión digital”.
Ha llegado al punto de afectar incluso a los niños. Niños de 9 a 12 años con móviles con Internet, y pobres de los padres que son consecuentes con ellos y piensan que lo mejor (y lo lógico en mi opinión) es que su hijo no tenga un móvil a esa edad y este se enfada con ellos porque “todos mis amigos tienen”, nosotros mismos hemos consentido llegar a este extremo.
En el Mobile World Congress, como dice en el artículo, se concentran además las cuatro grandes esferas de la innovación: el Internet de las cosas que llevamos encima (wearables); el Internet de la casa; el Internet del coche; el Internet de la ciudad o del espacio; y todo ello en el ámbito de los servicios en los que esto está presente, y cada vez más.
Un ejemplo del Internet del coche, en mi opinión un extremo al que hemos llegado, es el coche del futuro, el llamado “coche conectado”. El fabricante de automóviles Seat y la tecnológica Samsung reforzarán su alianza para desarrollar el “coche conectado” del futuro gracias a la incorporación de SAP, empresa puntera en aplicaciones, redes empresariales y el conocido como “Internet de las cosas” (red de objetos cotidianos interconectados). El acuerdo se hizo público en el contexto del Mobile World Congress (MWC) que se celebra en Barcelona. La llamada “Digital Key” (llave digital), es un ejemplo de aplicación para dicho coche, mediante la cual permite enviar a través del móvil una copia de la llave del coche para que pueda ser utilizada por otra persona. Además permite la apertura y el cierre a distancia de las puestas o ventanas del vehículo, o activar de modo remoto la climatización. Este es un fragmento de una noticia del periódico digital El mundo, 2016.1Además de las consecuencias negativas que he comentado antes, tiene algo muy importante y es el hecho de que las nuevas tecnologías se presentan como algo espectacular y maravilloso, que no digo que no lo sean, pero se hace tal manera que llegamos a pensar que es algo imprescindible en nuestra vida y olvidamos que con ello solo contribuimos a estar cada vez más controlados, a ser más marionetas de los grandes que piensan que pueden con todo y con todos. Y de esta forma, permitiéndoles que crean que puedan hacerlo.
Tenemos la oportunidad de aprender de todo esto, de aprovecharlo para pensar en que podemos transformarlo. Concienciarnos y concienciar al mundo de que no podemos seguir así, que, como dice en el artículo, debemos tratar de encontrar un camino propio. No más exclusión y discriminación digital, ¿hasta dónde hemos llegado? Nos estamos adentrando en la era de la esclavitud tecnológica y lo peor es que no nos damos cuenta.
1 http://www.elmundo.es/motor/2016/02/22/56cb0171e2704e5a638b45d8.html
El género, el origen, la edad, etc. todos ellos son motivos de esta exclusión digital. El acceder a Internet es algo “imprescindible” en los tiempos que corren, no porque sea algo vital, sino porque nosotros mismos lo hemos hecho algo de tal importancia en nuestra vida, y que pueda llegar al extremo de contemplarse el término “exclusión digital”.
Ha llegado al punto de afectar incluso a los niños. Niños de 9 a 12 años con móviles con Internet, y pobres de los padres que son consecuentes con ellos y piensan que lo mejor (y lo lógico en mi opinión) es que su hijo no tenga un móvil a esa edad y este se enfada con ellos porque “todos mis amigos tienen”, nosotros mismos hemos consentido llegar a este extremo.
En el Mobile World Congress, como dice en el artículo, se concentran además las cuatro grandes esferas de la innovación: el Internet de las cosas que llevamos encima (wearables); el Internet de la casa; el Internet del coche; el Internet de la ciudad o del espacio; y todo ello en el ámbito de los servicios en los que esto está presente, y cada vez más.
Un ejemplo del Internet del coche, en mi opinión un extremo al que hemos llegado, es el coche del futuro, el llamado “coche conectado”. El fabricante de automóviles Seat y la tecnológica Samsung reforzarán su alianza para desarrollar el “coche conectado” del futuro gracias a la incorporación de SAP, empresa puntera en aplicaciones, redes empresariales y el conocido como “Internet de las cosas” (red de objetos cotidianos interconectados). El acuerdo se hizo público en el contexto del Mobile World Congress (MWC) que se celebra en Barcelona. La llamada “Digital Key” (llave digital), es un ejemplo de aplicación para dicho coche, mediante la cual permite enviar a través del móvil una copia de la llave del coche para que pueda ser utilizada por otra persona. Además permite la apertura y el cierre a distancia de las puestas o ventanas del vehículo, o activar de modo remoto la climatización. Este es un fragmento de una noticia del periódico digital El mundo, 2016.1Además de las consecuencias negativas que he comentado antes, tiene algo muy importante y es el hecho de que las nuevas tecnologías se presentan como algo espectacular y maravilloso, que no digo que no lo sean, pero se hace tal manera que llegamos a pensar que es algo imprescindible en nuestra vida y olvidamos que con ello solo contribuimos a estar cada vez más controlados, a ser más marionetas de los grandes que piensan que pueden con todo y con todos. Y de esta forma, permitiéndoles que crean que puedan hacerlo.
Tenemos la oportunidad de aprender de todo esto, de aprovecharlo para pensar en que podemos transformarlo. Concienciarnos y concienciar al mundo de que no podemos seguir así, que, como dice en el artículo, debemos tratar de encontrar un camino propio. No más exclusión y discriminación digital, ¿hasta dónde hemos llegado? Nos estamos adentrando en la era de la esclavitud tecnológica y lo peor es que no nos damos cuenta.
1 http://www.elmundo.es/motor/2016/02/22/56cb0171e2704e5a638b45d8.html
Cecilia, muy interesante tu reflexión. Añádele ideas, reflexiones, acerca de lo que tú, como maestra, en tu escuela, con tus compañeros, crees que podrías hacer para que las cosas fueran de otra manera.
ResponderEliminarBuen trabajo, enhorabuena.